Ojalá alguien me hubiera dicho que escribir buenos tests era fundamental para diseñar software de calidad...
(Y no, los LLMs, no te van a salvar... Dejar que la IA los genere de cualquier manera es pan para hoy y bugs para mañana)
Apúntate a la lista de espera 👇Ahora mismo la formación está cerrada, apúntate a la lista de espera y te escribiremos con toda la información cuando vuelva a estar abierta.Podría contarte algunas historias parecidas que me tocó vivir en mis primeros años programando.
Pero ninguna ilustra mejor el problema que lo que le ocurrió a Carlos Blé (mi socio en esta formación) hace ya unos 20 años.
“En 2004 monté mi primera empresa junto a tres amigos.
Uno de los mejores clientes que conseguimos fue una pequeña empresa de telefonía y canales de televisión que representaba más de la mitad de nuestra facturación.
Recuerdo que una mañana, mientras estaba desarrollando la parte de su web de registro de clientes, me llamaron porque ciertos usuarios no podían darse de alta en el sistema.
Resulta que eran extranjeros con apellidos que contenían símbolos como el apóstrofe o la diéresis y el código de validación fallaba y no les permitía registrarse.
No teníamos ni un test, no sabíamos ni cómo se hacían.
Tampoco teníamos un entorno de pruebas.
Sino que hacíamos los cambios a cualquier hora, directamente en el entorno de producción.
Aquella mañana hice como diez cambios en el código, cada uno correspondiente a una llamada de teléfono de mi cliente, quejándose por un caso diferente.
Mientras arreglaba un caso estropeaba otros, estaba cada vez más tenso y mi cliente más molesto.
Con cada cambio en producción teníamos que reiniciar el servicio y los usuarios conectados perdían su sesión.
Al final del día el cliente se había dado cuenta de que no éramos solventes, había agotado su paciencia.
Paró el proyecto y nos lo quitó.
Para mí fue una gran lección y la terminé de comprender cuando aprendí a hacer tests”.
Hoy en día hay tantas alternativas que los usuarios ni siquiera se molestan en llamarte para quejarse.
Simplemente cierran tu aplicación, dejan tu servicio y se van a la competencia sin que te des cuenta.
El coste de un bug en producción es más alto que nunca.
Porque la tolerancia de la gente es mínima.
Y las alternativas, infinitas.
Hay que reducir al mínimo el número de bugs que llegan a producción. Y sobre todo, impedir que reaparezcan problemas que ya estaban reportados y corregidos.
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